domingo, 13 de enero de 2013

U.N.E.F.A. UNION DE EJIDOS FORESTALES Y AGROPECUARIOS.

Lic. Leobardo Ortiz, Presidente de la U.N.E.F.A. y el Consejo

Hoy se llevó a cabo el Congreso de La Unión de Ejidos Forestales y Agropecuarios, en donde se hicieron mesas de trabajo a efecto de determinar un programa encaminado a la defensa del Ejido, definiendo sus posibles alternativas tanto en el campo legal como en su realidad fáctica.

El evento se realizó en el numero diecisiete de la Calle Benito Juárez de Zacatlán Puebla. Estuvieron delegados de ejidos de Iztapalapa, Puebla, Chignahuapan, Veracruz y evidentemente Zacatlán entre otros lugares no menos importantes.

El tema fue la Situación Jurídica del Ejido y su Futuro. Tema central para saber la situación actual del ejido y su futuro inmediato y las acciones que se deben tomar como consecuencia de todo ello. Las posturas de los delegados fue en el mismo sentido que el Estado mexicano ha sido superado por la iniciativa privada, tanto extranjera como nacional, a efecto de acentuar la desregularización sobre el ejido. Asimismo, se dio cuenta del magro apoyo estatal hacia el apoyo a los ejidatarios, campesinos, avecindados y todos aquellos que tengan que ver con la producción agrícola y forestal en términos del artículo 27 constitucional.

La revolución mexicana tuvo como su vertiente genuina el reclamo de la repartición de la tierra que había sido acaparada por grandes terratenientes, extranjeros como mexicanos; además de carecer los campesinos de tierra carecían de libertad política como de todo derecho democrático. Al término de la revolución los gobiernos tuvieron que dar satisfacción a los campesinos que fueron el grupo social sobre el cual recayó el peso de la lucha contra la dictadura porfirista. Sin embargo, nunca fueron colmadas plenamente los anhelos del pueblo mexicano y en especial de los campesinos. Con todo, se crearon ejidos que por lo menos fomentaron la solidaridad entre los hombres y mujeres del campo. Se crearon apoyos económicos, créditos y la compra de las cosechas de los campesinos a precios más o menos redituables a los productores del campo hasta la reforma de 1992, misma que abrió la posibilidad al despojo legal de las tierras ejidales a sus legítimos poseedores.

La promulgación de nuevas leyes tiene como objeto el desarraigo del campesino de sus tierras ejidales a través de la improductividad alentada por el mismo Estado mexicano. Así se crearon millones de campesinos sin tierras que ya sin el vínculo la tierra no les quedó otra opción que las ciudades, la frontera y el vecino país del norte. Así la inversión privada puede entrar a sus anchas para hacer productivo el campo o en su defecto explotar la minería, la madera u otros rubros más dañinos al campo y naturaleza pero dejan elevadas ganancias a los grandes inversionistas.

En efecto, esa es la situación del campo. En lo jurídico la Constitución General en su artículo 27 y su Ley Reglamentaria han dejado una amplia avenida por la cual los grandes inversionistas pueden y ya lo están haciendo invertir en el campo. No es que el campo no fuera productivo para los ejidatarios sino que con la caída del Muro de Berlín el Capitalismo se quedó sin el sistema económico y político, llamado ahora, Socialismo Real y bajo este contexto se impulsó el híper- consumo.  La nación mexicana, antes de estas fechas, no estaba en condiciones de consumir al ritmo de producción neoliberal y fue, entonces que se firmó el Tratado de Libre Comercio entre Los Estado Unidos de Norteamérica, Canadá y Los Estado Unidos Mexicanos, siendo que los campesinos mexicanos no estaban preparados para la competencia contra los campesinos de los restantes dos naciones. Esto dio como consecuencia el empobrecimiento de los productores del campo mexicano. Antaño la alimentación de los mexicanos provenía del campo mexicano, hoy se tienen que importar no solo el maíz emblema de los mexicanos sino muchos de los cereales y demás insumos de los mexicanos.

La pregunta salta a la vista ¿está el ejido destinado a su desaparición?. Esta es la pregunta medular que se trató de responder en las mesas de trabajo. Se llegó a la conclusión básica de que la vida no está determinada de antemano aunque así lo parezca a primera vista. Hay por lo menos un margen dentro del cual la vida es dinámica y está totalmente fuera del determinismo al que se quiere llevar por parte de la iniciativa privada a través de los gobiernos en turno. Se destaca  claramente que el capital privado ha superado al Estado nacional y hoy este depende de la inversión privada para los proyectos básicos de la obra pública. Este es el fin que tienen leyes como la Ley de Asociación Público-Privadas que se publicó con fecha 14 de diciembre de 2012 o la Ley del Trabajo que vuelve una vil mercancía la fuerza de mano de obra y que está por entrar en vigencia en este 2013.

Es evidente que en este punto se confrontan dos visiones de vida. La primera es la de los ejidatarios y campesinos en general y que tiene que ver con una visión humanista en al cual se tiene consciencia de que solo los campesinos y ejidatarios mexicanos son los que deben dar sentido a su vida y decidir qué camino deben tomar ante la situación jurídica y factual que guarda el mismo. Haciendo notar que aunque ya casi desprotegido el ejido y el campo mexicano no es posible permitir que esta institución agraria muera de una muerte artificial y ajena a los intereses de los campesinos mexicanos y son estos los que con sus acciones deben incidir directamente en el futuro del ejido.

La segunda visión es la que quiere la iniciativa privada imponer sin la intervención plena de los campesinos mexicanos. Esta visión tiene como objetivo central el de la ganancia máxima a costa de la sobre explotación del campo mexicano, los bosques, la minería intensa con el consiguiente desgaste de las tierras, la deforestación de los bosques y el envenenamiento de la tierra y el agua. En este contexto, los campesinos serian mera mano de obra al servicio de la iniciativa privada. Poniendo el destino del ser humano en un reduccionismo mecanicista que tiene como objetivo el quebrantamiento mental hasta convertirlo en meo consumidor.

Ante este estado general en que se encuentra el agro mexicano, la UNEFA se permitió en el ámbito de su competencia implementar un plan en defensa de los ejidatarios y campesinos en general y que descansa sobre cuatro ejes:

PRIMERO.- La implementación de tiendas con recursos propios de UNEFA que permitan a los campesinos y ejidatarios comprar los insumos básicos a precios más bajos y así evitar la sujeción a una economía totalmente de lucro. Esto se ha logrado con recursos propios de la Unión y que ya han sido invertidos en dicho rubro.

SEGUNDO.- La implementación de un programa de vivienda que permita a los campesinos adquirir los materiales para construcción de viviendas a precios accesibles a todos. Esto se ha logrado con la unión de fabricantes de dichos materiales de miembros pertenecientes a UNEFA y la adquisición de los mismos por los restantes miembros.

TERCERO.- La interacción y ayuda mutua de los diferentes productores de los ejidos para poder comercializar sus productos y en su caso la producción de almacigo para la siembra y cosecha en otros ejidos. Rubro que está ya en funcionamiento.

CUARTO.- La gestión ante las autoridades de los tres niveles a efecto de que se den los apoyos conducentes a los campesinos mexicanos así como las facilidades correspondientes para que el campo mexicano no quede en manos depredadoras que agoten la base de la vida de los campesinos, ejidatarios y por ende del pueblo.

Así lo resolvieron los delegados que en estas mesas participaron y que firman el presente documento para su constancia ante la fe pública del notario público  Licenciado  




Mesas de Trabajo sobre el ejido en México.
11 de enero de 2013, Zacatlán, Puebla.

Lic. Victor Silva, Secretario de la U.N.E.F.A. conduciendo el programa